207.36 Hz es el tono de la Octava Cósmica que Cousto asignó a Urano, un planeta que la tradición vincula con la revelación repentina y lo inesperado. Se emplea como un tono para la apertura y el cambio. La conexión surge de la aritmética de octavas aplicada al periodo de Urano. En La octava cósmica (1978), Hans Cousto trazó un método sencillo y exacto: tomar el período de un ciclo astronómico (una órbita, una rotación, un mes sinódico) y duplicar su frecuencia, octava sobre octava, hasta que asciende a un sonido audible. El resultado es un diapasón para cada cuerpo del sistema solar. Este sistema es la tabla completa, desde el tono veloz de Mercurio hasta el lento vaivén de Plutón. Independent of any tradition, controlled clinical evidence that a specific frequency produces a specific health effect is limited and mixed. Auriviel presents these tunings as music and contemplative practice. This page is for general information and relaxation. Auriviel's frequency music is not medical advice, diagnosis, or treatment, and no health outcome is claimed. If you have a medical concern, please consult a qualified professional.