136.10 Hz es el tono más célebre de Cousto: la duración del año de la Tierra, duplicada hacia arriba a través de las octavas hasta volverse audible. Lo vinculó con la nota C# y con la sílaba cantada OM, y es la afinación a la que se fabrican muchos cuencos de meditación y diapasones. Se percibe como la nota fundamental del propio planeta, un lento ciclo cósmico hecho audible. Quienes lo practican lo sitúan en el corazón y lo tratan como un tono de pertenencia y reposo. En La octava cósmica (1978), Hans Cousto trazó un método sencillo y exacto: tomar el período de un ciclo astronómico (una órbita, una rotación, un mes sinódico) y duplicar su frecuencia, octava sobre octava, hasta que asciende a un sonido audible. El resultado es un diapasón para cada cuerpo del sistema solar. Este sistema es la tabla completa, desde el tono veloz de Mercurio hasta el lento vaivén de Plutón. Independent of any tradition, controlled clinical evidence that a specific frequency produces a specific health effect is limited and mixed. Auriviel presents these tunings as music and contemplative practice. This page is for general information and relaxation. Auriviel's frequency music is not medical advice, diagnosis, or treatment, and no health outcome is claimed. If you have a medical concern, please consult a qualified professional.